Opinión

¿Estado del bienestar o de las autonomías?

‘Creo que ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos y hacer lo que hay que hacer, guiados sólo por lo políticamente razonable, justo y ético y no por lo políticamente correcto. Hasta ahora se ha puesto el acento en el capítulo de la austeridad y de los ajustes para el ciudadano de a pie. Sin embrago, no se han tomado medidas para incentivar la inversión y así dinamizar la economía y favorecer la creación de empleo. Y además (y esto es discriminación positiva, pero injusta), no se ha impuesto la austeridad y los recortes a los verdaderos responsable de lo que está sucediendo, la casta política, y a los estamentos e instituciones donde están instalados y tienen su guarida’.

Manuel I. Cabezas González
Miércoles, 2 de mayo de 2012 | 10:16

En la conclusión de un texto reciente sobre los tijeretazos de José Luis Rodríguez Zapatero y, ahora, de Mariano Rajoy, como respuesta a la crisis que nos está negando el pan y la sal, me preguntaba si no había llegado el momento de que los ciudadanos podamos elegir entre el Estado del bienestar y el Estado de las autonomías. La pregunta era y es, si cabe, cada vez más perentoria y pertinente, si observamos los estragos que la gestión de la crisis, tanto por el uno como por el otro, está provocando en los ciudadanos de a pie. Por eso, no es ocioso volver sobre esta dicotomía.

El Estado del bienestar ha sido y está siendo asediado, zarandeado y socavado tanto por el PSOE (hasta hace unos meses) como por el PP (desde diciembre de 2011). El uno y el otro han aceptado tanto el diagnóstico como el tratamiento de caballo, impuestos por frau Merkel: recortes y más recortes, impuestos y más impuestos, que han jibarizado el poder adquisitivo de los ciudadanos; reformas estructurales y más reformas estructurales, que han cercenado derechos adquiridos de los asalariados.

Sin embargo, esta medicina teutona no ha producido el efecto positivo esperado, no lo producirá a corto plazo y muchos se preguntan si lo producirá a largo plazo, si no se toman otras medidas alternativas y/o complementarias. Con el tratamiento aplicado hasta ahora se ha conseguido, más bien, agravar el estado del paciente: el paro no ha parado de subir (5,6 millones, a finales de marzo; y se espera superar los 6 millones a final de año), la recesión se ha instalado en la economía española, la lucha contra el déficit es prácticamente ineficaz e imposible en la situación actual de recesión y de paro galopante, la degradación del nivel de vida es una realidad palpable… y el Estado del bienestar ha empezado a hacer aguas y a perder masa muscular a un ritmo tal, que hace presagiar lo peor. Esto no es más que “el inicio del inicio” (Soraya Sáenz de Santamaría) o el “kilómetro cero” de las medidas que hay que tomar (Rajoy). Y así se está llegando a un umbral político, social y moral, más allá del cual esta política de recortes y de austeridad se hace injusta, inaceptable y sobrepasa los límites de lo soportable por la ciudadanía; y puede, por lo tanto, desembocar en un tsunami social devastador, Jack Boorman (FMI) dixit.

Este umbral crítico y este punto de no retorno amenazantes están humillando, ahogando, frustrando, martirizando y enrabietando a los ciudadanos; les han metido la rabia y el miedo en el cuerpo. Y la olla a presión que es la sociedad española puede estallar en los próximos meses, como sucedió en Grecia y en el norte de África. La casta política no puede ni debe olvidar que “lo que hace que se colme el vaso es una gota de sangre, de sudor, de hiel o una lágrima; nunca una gota de agua” (José Laguna Menor). Por eso, creo que ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos y hacer lo que hay que hacer, guiados sólo por lo políticamente razonable, justo y ético y no por lo políticamente correcto. Hasta ahora se ha puesto el acento en el capítulo de la austeridad y de los ajustes para el ciudadano de a pie. Sin embrago, no se han tomado medidas para incentivar la inversión y así dinamizar la economía y favorecer la creación de empleo. Y además (y esto es discriminación positiva, pero injusta), no se ha impuesto la austeridad y los recortes a los verdaderos responsable de lo que está sucediendo, la casta política, y a los estamentos e instituciones donde están instalados y tienen su guarida. Me explico.

El Estado de las autonomías es señalado por muchos analistas y por las agencias de calificación (la última, S&P) como uno de los factores más importantes en el desequilibrio de las cuentas del Estado. Y, por eso, son cada vez más los que consideran que es inevitable y absolutamente necesario poner en tela de juicio la organización territorial de España, fundamentada en el Título VIII de la Constitución de 1978. Como he escrito en otro lugar, si tenemos en cuenta la situación actual, nuestro Estado de las autonomías ha sido un verdadero fiasco económico (despilfarro de recursos, corrupción y déficit, letales para el bienestar de los ciudadanos) y político (el nacionalismo de trinchera y el independentismo, insaciables, han ido a más y son cada vez más pujantes y beligerantes; y han acabado con la unidad de mercado, con la unidad educativa, con la unidad sanitaria, con la unidad lingüística y cultural, con la unidad normativa, con la unidad… provocando problemas sin cuento).

Ante este estado de cosas, nada más tomar posesión de su cargo de presidenta autonómica de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal y, hace unos días, Esperanza Aguirre, con la contundencia radical que la caracteriza, han abogado por la eliminación de todo órgano, organismo o institución autonómicos que se solapen con los del nivel estatal. Y entre ellos, han citado el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas, las diputaciones, la reducción drástica del número de ayuntamientos, etc. Ahora bien, si profundizamos y llevamos al límite razonable y razonado el argumento de De Cospedal (como lo hace Aguirre), habría que eliminar también otros muchos órganos u organismos o servicios repes: para empezar, los 17 parlamentos autonómicos; para continuar, los 17 gobiernos autonómicos y las casi dos centenas de consejerías autonómicas con sus cientos de miles o millones de empleados autonómicos puestos a dedo, con sus miles de tarjetas Visa-Oro, con sus miles de coches oficiales, con sus medios de comunicación (TV, radios y todo tipo de publicaciones), con sus…

Recortar radicalmente el Estado de las autonomías sería acabar, de un plumazo, con todos los recortes que están martirizando a la ciudadanía y dando presión a la olla social, que puede explotar en cualquier momento. Ahora bien, para ello es imprescindible que la casta política, que no tiene nada de altruista y que no sabe lo que es la generosidad, se hiciera el harakiri como, en nuestro pasado reciente, lo hicieron las Cortes franquistas. Como la casta política no lo hará, tendremos que obligarla a hacerlo. La disyuntiva es clara: ¿Estado del bienestar o Estado de las autonomías? ¿Bienestar para la gran mayoría de los ciudadanos o pesebre y cubil asegurados para esas cigarras de la casta política? That is the question!

Manuel I. Cabezas González es profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona

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17 Comments en “¿Estado del bienestar o de las autonomías?”

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  1. Paco - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 11:05

    Y después van criticando al independentismo económico. O el estado del bienestar o España.

    No hay cojones. Que se atrevan a quitar el autogobierno catalán; será el empujón definitivo para la independencia.

  2. enric - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 11:10

    Este artículo es un perfecto ejemplo de populismo por otras vias.

    Esa es una falsa alternativa: con el estado de las autonomías lo que hay que hacer es racionalizarlo y de una vez por todas, y en esto sí que tenemos que copiar a los alemanes y a otros modelos federales de Estado,

  3. Miquel - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 11:16

    Les “autonomies” és un invent espanyol, per tal de no reconèixer les nacions gallega, catalana i basca.
    Ja veieu que, colonitzar no és senzill !
    Adéu Espanya, adéu Espoli !

  4. ufrasico - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 12:52

    La casta política hace treinta años que entró a saco para montarse su Estado de Bienestar propio, a costa de la Sociedad. Para ello, para actuar con más “autonomía” , caciquismo, populismo, enchufismo y la implantación de la corrupción institucionalizada, se montaron los cortijos llamados “comunidades autónomas”.

    El mantenimiento del Estado del Bienestar que se ha ido montando la casta política para sí misma, que beneficia a los jerifalltes políticos pero tambien a varios cientos de miles de zánganos nombrados a dedos por sus capos políticos en multitud de entes públicos, de todo tipo y tamaño, complatemente inútiles para la Sociedad la mayoría de ellos, está directamente relacionado con la existencia de las llamadas “autonomías”, que, en realidad, se tendría que llamar “autonosuyas”, por que la casta política se las montó para su propio beneficio, a costa de la ruina para el común de la Sociedad.

    Así que las “autonomías” son un trinque institucionalizado en favor del Estado de Bienestar de la casta política, pero van en contra del Estado de Bienestar de la sociedad, por ser una rémora insostenible para la sociedad productiva, por lo que la casta política seguirá saqueando a la gente todo lo que la gente esté dispuesta a ser saqueada, antes de modificar un ápice en vigente Estado de la Autonomías, por ser el medio institucional, inventado “ex profeso”, para saquear a la sociedad por parte de los políticos, como vemos todos los días.

  5. AFOR - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 13:41

    Completamente de acuerdo. Excelente artículo: primero son los ciudadanos y lo demás sólo está a su servicio; si no sirve se quita. ¿Lo entenderán los nacionalistas? Seguro que no; para ellos primero es Cataluña y después los catalanes. Son un cáncer para cualquier sociedad.

  6. el PROBLEMA son Las AUTONOMIAS - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 15:50

    El recorte más necesario: sobran las Autonomías.

    Son el verdadero agujero en las cuentas públicas españolas. El recorte que más necesitamos pero en el que paradógicamente ningún partido quiere meter la tijera. Ya no es cuestión sólo de los obstáculos que ponen 17 legislaciones diferentes que han roto la unidad de mercado y dificultan la recuperación económica y la creación de empleo; es que las autonomías nos cuestan varias decenas de miles de millones que no sólo tienen que salir de nuestros bolsillos sino que quitamos a lo que realmente nos interesa: la educación, la sanidad, la garantía del sistema de pensiones.

    Sólo en los últimos años, entre 1997 y 2010… el Estado, al transferir competencias a las autonomías, ha perdido 400.000 empleados públicos. Sin embargo en ese tiempo las autonomías han pasado de poco más de 500.000 empleados públicos a casi 1.800.000. En total, el traspaso de competencias del Estado a las comunidades ha implicado un traspaso de 821.357 empleados. Sin embargo los asalariados de las autonomías superan los 1.740.000 empleados (920.000 más). ¿Dónde están esos 920.000 empleados de más? ¿Hay más médicos? ¿Más profesores?… Algunos más, pero no ni mucho menos el doble. De hecho, España está por debajo de la media europea en número de funcionarios y sin embargo diversos organismos aseguran que en relación al número de habitantes, en España sobran entre 500.000 y 1.000.000 empleados públicos.

    ¿Dónde están entonces esos 920.000 empleados de más en las autonomías? Se estima que más de 500.000 son enchufados, el resto, unos 400.000 son el producto de multiplicar por 17 la estructura de gestión.

    Más de 500.000 Enchufados. Amigos, familiares y militantes (de todos los partidos políticos)… colocados en fundaciones, agencias y en las 2.671 empresas públicas creadas por las autonomías para contratar a dedo y evitar la fiscalización de las cuentas, convirtiéndose en una tapadera del despilfarro público.

    Actualmente las autonomías españolas tienen mayor nivel de competencias y gasto que las regiones de cualquier otro estado europeo. Aproximadamente tienen el 36% de las competencias y alrededor ya del 50% del gasto público total.

    Según el estudio “comparación internacional de los modelos de descentralización fiscal” de la Fundación Cajamar, a nivel mundial… de 213 Estados, sólo 25 presentan una estructura descentralizada de gobierno (la mayoría son Estados muy extensos: EEUU, Rusia, India…).

    España es el país europeo donde la Administración local (Ayuntamientos y Diputaciones) tiene un menor porcentaje de gasto (aproximadamente el 12% del total de las administraciones públicas). Hay muchos ayuntamientos pequeños, algunos minúsculos que habría que fusionar además de mantener las Diputaciones. No nos engañemos, aunque todas las castas políticas autonómicas estén deseando eliminar las Diputaciones y algunas incluso el Estado, aunque también haya despilfarro en Ayuntamientos, aunque haya que legislar para evitar el enchufismo y se penalice incluso penalmente el despilfarro de dinero público… aún con todo eso, es imprescindible atajar el principal agujero en las cuentas públicas: el problema autonómico. Para racionalizar esto, o se eliminan directamente las autonomías o tienen que ceder la mayor parte de sus competencias tanto al Estado (las que gestionaría mejor y a menor coste como Sanidad, Educación, Justicia, Ciencia y Tecnología, I+D, grandes infraestructuras…) como a Ayuntamientos y Diputaciones (Asuntos Sociales,…). Basta ver cómo tienen distribuidas las competencias otros estados más eficientes:

    Si nos fijamos por ejemplo en los dos estados federales europeos más conocidos, según el estudio citado de la Fundación Cajamar: En Alemania el 65,2 % del gasto público corresponde al Estado alemán, el 20,3 % a las regiones o Landers y el 14,5 % a los Ayuntamientos. En Suiza, el 51,5 % del gasto corresponde al Estado suizo, el 27,6 % a la administración regional y el 20,9 % a la local.

    En la mayoría de países de la Unión Europea, es el Estado quién concentra más del 80% del gasto público total. Sólo en siete países (Bélgica, Dinamarca, Alemania, España, Finlandia, Suecia) el Estado tiene menos del 80% del gasto, en unos casos por la descentralización hacia gobiernos intermedios y en otros (Reino Unido, Finlandia o Suecia) por el peso de las entidades locales. España es por tanto, con diferencia, no sólo el país europeo más descentralizado sino además el único donde la administración autonómica tiene asumido más gasto público incluso que el Estado (algo que no ocurre ni siquiera en países tan descentralizados como Australia, Canadá o EE.UU.).

    Los partidos discuten entre si es mejor un recorte u otro, siempre recortes sociales… pero ninguno tiene intención de recortar lo que realmente sobra. Eso sí, España es con abrumadora diferencia el pías europeo con más políticos por habitante. Un reciente estudio cifra en 445.568 los políticos tiene España; el doble que Italia y que Francia (segundo y tercer país pero a gran distancia de la España de las Autonomías). Otro ejemplo, Alemania, con el doble de habitantes, tiene tres veces menos políticos. Si pusiésemos en fila a todos los políticos españoles, dando 50 centímetros a cada uno, sumarían nada menos que 223 kilómetros. Así que está claro que no quieran ni oír hablar de suprimir las autonomías, con diferencia la administración pública española más enchufista y con más empresas públicas, fundaciones, agencias…

    Pero, como publicaba Roberto Centeno en el diario Cotizalia… el dilemas es: o las autonomías o nosotros. No es una cuestión de partidos ni de ideologías, es una cuestión de dónde queremos en un futuro emplear decenas de miles de millones en impuestos que nos cuestan las autonomías: en mantener el estado del bienestar (la sanidad, la educación, las pensiones…) o en pagar los 800.000 enchufados y empleados que sobran con el sistema autonómico.

    ¿Cuánto ahorraríamos los españoles suprimiendo las autonomías? Con seguridad más de 60.000 millones de euros, seis veces más que lo obtenido de todos los recortes en educación y sanidad. Sólo la devolución de las tres competencias que más claramente deben gestionar el Estado, como ocurre en todos los países, (Sanidad, Educación y Justicia) supondría un ahorro de 48.000 millones de euros.

    En una reciente encuesta del diario El Mundo, 9 de cada 10 votaron a favor de la devolución de competencias al Estado. Parece que los españoles lo tenemos claro, los políticos no tanto. No hace falta que lo diga The Economist, las autonomías tienen que desaparecer para poder evitar el colapso y salir de la crisis. Una salida al disparate autonómico podría ser el referendum. Quién todavía no lo tenga claro, quizá porque añore las bondades vendidas por muchas autonomías con necesidad de autojustificarse, les recomiendo que lean el libro EL OCASO DE LAS AUTONOMÍAS. (El libro que ningún partido político quisiera ver publicado) de Joaquín Javaloys; puede descargarse gratuitamente en formato pdf.

    MÁS DATOS, enlaces, documentos en:

    http://elPROBLEMAsonLasAUTONOMIAS.wordpress.com
    http://twitter.com/FueraAutonomias
    http://referendumautonomiasya.blogspot.com.es/

    Si estás de acuerdo, si sabes que ningún político va a hacer nada a no ser que haya una verdadera e indignada exigencia ciudadana… ¡¡¡ PÁSALO !!!

  7. mariachi loco - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 15:53

    Aquests espanyols són cada dia més catxondos!!!! Ni cas, com si sentíssim ploure.

  8. Romualdo - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 22:11

    Las Autonomías no son un invento español sino del nacionalismo. Han montado un estado inviable política y económicamente que a los que más ha beneficiado ha sido a los nacionalistas.

    En efecto sólo hay una solución: Que el Parlamento en un ejercicio de responsabilidad haga una nueva Ley para la Reforma Política como la de las Cortes franquistas. Empezando por cambiar la Ley Electoral, siguiendo por suprimir el Senado y elaborar una nueva Constitución que votaría el pueblo, dejando claro cuánto dinero nos ahorraríamos con el nuevo Estado. Además de racionalizar y despolitizar la Administración Pública y hacer una efectiva división de poderes.

    Explicar claramente a los ciudadanos las ventajas del nuevo modelo sobre el despilfarrador y dinamitador político autonómico además de caciquil, subvencionador de medios afines, colocador de asesores y”libres designación” en la Administración Pública y nombramiento de la Alta Magistratura por parte de los políticos, mezclador de lo privado con lo público en beneficio de los poderosos…

    Eso o seguir poniendo parches y haciendo recortes para prolongar la agonía del Estado de Bienestar que se convertirá inevitablemente en Estado de Malestar.

    Los que hablan de la reacción en Cataluña si tocan la Autonomía, igual no han previsto que es muy probable que la población prefiera que recorten a los que “viven a cuenta de Cataluña” que a los que trabajan en y para Cataluña y en y para toda España.

  9. Josep M. - Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 22:44

    Aquest senyor no en té ni idea. La catalana, la basca i la gallega ni tocar-les. Les altres ja les poden suprimir totes que no tenen raó de ser i se les van inventar per aigualir les tres esmentades anterioment. Si som sincers, tothom ha de reconèixer que aquestes comunitats són força diferents de les altres. Si algú no ho veu aixi, que vagi a l’òptic i s’ho faci mirar.

  10. Ciudadano Sinmitos - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 00:52

    Será difícil arreglar España, casi tanto como los países del norte de Africa. Allí tienen islamistas, con fanatismo medieval; aquí tenemos nacionalistas, con fanatismo identitario de otro tiempo. ¿Cómo se arregla esto? En África se dan bofetadas. ¿Y aquí? Espero que por las buenas, con CIUDADANISMO, o sea, con sentido común, con realismo puesto al día pensando que somos ciudadanos de la UE del siglo 21. Libertad, igualdad, solidaridad y prosperidad son incompatibles con feudos y taifas medievales.

  11. Romualdo - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 09:58

    Para saber si las Autonomías las quieren los ciudadanos o no, trátese de la vasca, la gallega o la catalana lo único que hay que hacer es explicar al pueblo el fiasco que todo ello ha supuesto.

    Fiasco que nos está llevando a que el Estado de Bienestar se desmonte de manera brutal porque así lo exigen nuestros acreedores y el dinero hay que devolverlo.

    Y podemos hacer dos cosas: Pagar las consecuencias los ciudadanos empobreciéndonos hasta límites inconcebibles hace cuatro días, ahora se habla de copagar el menú cuando te ingresan en el hospital y lo que vendrá respecto a pensiones, paro…, o pagarlas los responsables, que por cierto están eludiendo muy cómodamente la crisis, desmontando el tinglado que prepararon en beneficio propio y del Partido.

    Porque los políticos en España, sobre todo los nacionalistas pero no sólo ellos, han creado los problemas dividiendo a la sociedad y debilitando al Estado. ¿Qué solución se puede esperar de ellos? ¿Recortes? ¿Empobrecimiento?

    ¿O es más lógico EXIGIRLES que hagan un estado viable, que funcione, donde las instituciones no sirvan para dar cancha a panfletos identitarios y enfrentadores ni para colocar a los que apoyan el discurso político del partido que “manda” en el territorio”?

    Que se haga un nuevo proyecto de Constitución, que se explique cuántos millones nos ahorramos con el nuevo modelo de estado respecto del de las Autonomías, cuántos sueldos de asesores, políticos autonómicos, parlamentarios, escoltas, funcionarios de libre y no tan libre designación, agradecidos, coches oficiales, comisiones, adjudicaciones “a dedo” y por consiguiente más caras…gastos en tribunales por la corrupción tan generalizada…En fin todo. Y ahorrando en eso igual vemos que los recortes no son necesarios o se reducen al mínimo.

    Y bien defendido, siendo los políticos estatales PP, PSOE e IU porque de los nacionalistas no espero nada, tampoco de los primeros, tengo que ser sincero aunque no pierdo la esperanza de que los decentes de los respectivos partidos hartos de callarse terminen por hacer oir su voz, y bien defendido digo, explicándonos a todos qué ganamos en bienestar ya veremos cuántos, incluída Galicia, El País Vasco y Cataluña votan a favor de mantener una clase política caciquil, aferrada a unas instituciones y a unas taifas que nos perjudican a todos.

    Porque hay quién dice que no debió haber café para todos y que los demás no tenían por qué haber tenido autogobierno y que el que no lo crea así debe hacérselo mirar. Pero no hay que olvidar que “el otro también existe” y puede pensar de otro modo. Y puede no conformarse con que le cuenten que otro tiene derecho a autogobierno por temas de “identidad e historia” porque NO LE VALE.

    Y el que no entiende esto también debe hacérselo mirar.

  12. BEJOTA - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 19:59

    LAS AUTONOMÍAS VOTADAS POR MENOS DEL 51% DEBEN ELIMINARSE, DADA LA ACTUAL COYUNTURA ,PORQUE SON CONCESIONES ADMINISTRATIVAS.

  13. BEJOTA - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 20:01

    JOSEP:LA GALLEGA FOU VOTADA PER UN 20% TOT I QUE ERA HISTÓRICA.ÉS UNA CONCESSIÓ ADMINISTRATIVA.

  14. BEJOTA - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 20:04

    JOSEP :LO DE “DIFERENTES D’ALTRES” QUÉ VOL DIR.PER LA LLEGUA? LA MAJORIA PARLAN CASTELLÁ .TAMBÉ TENEN LLEGUA.FINS I TOT ALGUNES PARLAN CATALÁ (VALENCIA I LES ILLES,ETC)I QUÉ?

  15. charneguet (charnegadas en la tascagao) - Jueves, 3 de mayo de 2012 a las 20:08

    Solo los platelmintos del sistema, los oxiuros nacionalistas, también los no nacionalistas, levantan la voz contra todo aquello que vislumbre amenaza para su parasitismo. Es normal, parasitar es lo unico que los parásitos saben hacer con solvencia – treinta y cinco años ya y sumando – Esa fauna cadavérica que necesita de un organismo enfermo que les provea de los flujos vitales de supervivencia. El cadáver es, mal que nos pese, esa España que hoy disecciona el sr Cabezas, poniendo el dedo en las llagas de los tejidos afectados, que son todos.
    Pero hay un error de fondo en el enunciado del artículo…¿Estado de Bienestar o de las Autonomías?…España jamás alcanzó ese Estado de Bienestar que nos venden ni en la mejor época económica, al menos, si se mide en los parámetros europeos, que con ligeras variaciones, vienen a ser similares en todos los paises. Aparte de la sanidad, que si podria entrar en esa división del bienestar, en ningun otro aspecto se alcanza un aprobado ni siquiera raspado. En la Educación, por ejemplo, todavia se pagan los libros en la !enseñenza obligatoria!..un capítulo que en Europa, son gratuitos desde siempre. Pero donde se suspende con el cero patatero es en las ayudas familiares…En cualquier pais de la UE, la vivienda es un derecho UNIVERSAL real…si una familia no puede pagar el alquiler, el Estado se hace cargo indefinidamente. No se puede deshauciar a nadie de su casa y el chabolismo está erradicado…Pero busca ahora las prestaciones familiares, por hijos, por desempleo, por estudiar el idioma, por estar en desempleo…las ventajas son incontables y solo cito algunas. ¿Estado de bienestar?..dices..!.Pero si somos la verguenza social de Europa!..

  16. Romualdo - Viernes, 4 de mayo de 2012 a las 08:51

    Charneguet:

    Estoy de acuerdo en que el Estado de Bienestar no se alcanzó. Precisamente lo que se está desmontando es la parte del mismo al que se llegó.

    Y como no hay más remedio que pagar las deudas no quedan opciones: o se desmonta la parte de Estado de Bienestar al que se llegó, o una parte de él, o se mantiene y desmontamos el inasumible por carísismo y despilfarrador Estado Autonómico.

    Y en cuanto se pueda a seguir incrementando las prestaciones para llegar al Estado de Bienestar que otros tienen y que siempre debe ser mejorado.

  17. Felipe - Lunes, 14 de mayo de 2012 a las 00:24

    Lo mejor seria hacer un referendum en el resto de España y preguntar a todos los españoles si verdaderamente quieren que una region como Cataluña siga siendo parte del Estado. Quizas, muchos catalanes que sacan pecho por el independentismo se llevarian una desagradable sorpresa: Los españoles estamos hasta las narices ( por no decir otro sitio malsonalte) de financiar innumerables chulerias y desafios que nos cuestan una pasta gansa. Por mi parte yo les daria la independencia ya mismo y que las sanguijuelas se chupen la sangre a si mismos y dejemos que Axterix y Obelix se queden en su tribu, el mundo existe mas alla de Cataluña, si no me equivoco….

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