Opinión

¿La generación JASP?

‘La tan cacareada formación de los jóvenes españoles de hoy (los más y mejor formados de la historia de España) es simplemente una leyenda urbana y no resiste el más mínimo análisis. En efecto, se podría afirmar que una pequeña minoría de jóvenes ha adquirido o está adquiriendo una sólida, esmerada, cuidada y funcional formación. Ahora bien, no creo que se pueda predicar lo mismo de la gran mayoría de ellos’.

Manuel I. Cabezas González
Martes, 5 de junio de 2012 | 11:13

En los años 90 del siglo XX, una conocida marca de automóviles forjó el acrónimo JASP para publicitar el Renault Clio, el modelo de los “jóvenes, aunque sobradamente preparados” (JASP), según rezaba el mensaje publicitario. De este lema surge la etiqueta generación JASP, para caracterizar y designar a los jóvenes de principios de los 90.

Y los medios de comunicación y ciertos pedagogos y sociólogos empezaron a utilizar este neologismo para designar a la generación más y mejor formada de la historia de España. En efecto, se repitió, hasta la saciedad y sin hacer distingos, que los miembros de esa generación eran jóvenes universitarios, con licenciatura(s), máster(s) e idiomas.

En 2012, veinte años después, la sigla JASP ha desaparecido del lenguaje cotidiano. Sin embargo, muchos de esos todólogos que pululan por tertulias radio-televisivas y de esos columnistas que pontifican desde sus columnas-púlpito, así como ciertos pedagogos y sociólogos de vía estrecha, siguen afirmando, sin fundamento, que la juventud española actual es la más y mejor formada en la historia de las Españas. Y repiten siempre la misma cantinela: poseen licenciatura(s), máster(s), idiomas y, añaden, son unos virtuosos en tecnología de la información y de la comunicación (TIC).

Los propios jóvenes también se lo creen y hacen alarde de ello poniendo el acento en el infortunio de su situación laboral, siendo detentadores de una formación envidiable y sin igual. Y no dudan en utilizar la ironía para denunciar el estado en el que se encuentran. Para ello, juegan con la polisemia o la metamorfosis de la letra P de la sigla JASP: Jóvenes, Aunque Sobradamente Parados; Jóvenes, Aunque Sobradamente Puteados; Jóvenes, Aunque Sobradamente Pre-Parados (JASPP); Jóvenes, Aunque Sobradamente Hipotecados (JASH); Jóvenes, Aunque Sobradamente Infravalorados (JASI)… Sin embargo, algunos no se ven tan positivamente y se incluyen, más bien, en la generación JASI (Jóvenes, Aunque Sobradamente Idiotizados; Jóvenes, Aunque Sobradamente Indocumentados…) o en la generación HASH, que no es precisamente una sigla.

La tan cacareada formación de los jóvenes españoles de hoy (los más y mejor formados de la historia de España) es simplemente una leyenda urbana y no resiste el más mínimo análisis. En efecto, se podría afirmar que una pequeña minoría de jóvenes ha adquirido o está adquiriendo una sólida, esmerada, cuidada y funcional formación. Ahora bien, no creo que se pueda predicar lo mismo de la gran mayoría de ellos. Los datos son tozudos y están ahí para ratificarlo. Sin ánimo de ser exhaustivo, he aquí algunas cifras que permiten poner los puntos sobre las íes, en relación con la afirmación gratuita de que los jóvenes españoles de hoy son la generación más y mejor formada de la historia de España.

En la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), el 26% de los jóvenes no terminan la escolaridad obligatoria y no consiguen la titulación básica. Además, el 28,4% de los que obtienen el título de Secundaria abandonan definitivamente el sistema educativo a los 16 años, sin ninguna formación profesional. Por otro lado, el 36% de estos alumnos son repetidores. Y, finalmente, reciben muchas menos horas de clase de matemáticas y lengua, dos aprendizajes fundamentales, que los alumnos de los otros países de la UE.

Sólo con estos datos, podemos constatar que la mayoría de los jóvenes españoles (un 63,3%) o no ha terminado la ESO o ha sido repetidor o no ha ido más allá de la ESO; y, además, todos los alumnos de la ESO han recibido una formación deficiente en dos aprendizajes instrumentales básicos. Con estas alforjas no se puede ir muy lejos, ni tampoco a la universidad; con este equipaje sólo se puede llegar a trabajos, que no demandan mucha materia gris (construcción y sector servicios).

Sólo el 35,7% de los jóvenes de 16 años continúa los estudios: una minoría se decanta por la FP de Grado Medio, tradicionalmente desprestigiada y minusvalorada; y la gran mayoría por el Bachillerato, que conduce a la Universidad. Ahora bien, la enseñanza universitaria tampoco es para tirar cohetes: ninguna universidad española está entre las 150 mejores del mundo; el 30% de los alumnos abandonan sus estudios universitarios; en primer año de universidad, son muy numerosos los alumnos que no se presentan a los exámenes o que suspenden muchas asignaturas o que cambian de estudios; por otro lado, sólo el 33% obtiene un título sin repetir curso.

Estos datos denotan que los nuevos estudiantes universitarios llegan desorientados y sin la formación básica para sacar provecho de la enseñanza universitaria. Y esto constituye un derroche de recursos inaceptable, que pone en entredicho las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Ahora bien, siendo grave, lo preocupante no son las lagunas con las que llegan a la universidad los bachilleres, sino la mentalidad con la que llegan. Están obsesionados con aprobar, con terminar lo antes posible y con acumular el mayor número posible de títulos; luego, pasa lo que pasa: “Y, a parte del doctorado en derecho, en empresariales, en biología, en telecomunicaciones y en bellas artes, ¿qué sabe usted hacer?”, verba que El Roto (2011) pone en boca de un empresario.

Por eso, ¿qué futuro espera a los neófitos diplomados, víctimas de la titulitis? La respuesta la tenemos en un graffiti reciente, que reza así: ‘Si acabas la carrera en España, tienes tres salidas: por tierra, mar y aire’. Además, están obsesionados con poner numerosas lenguas en sus abanicos lingüísticos y luego les pasa lo que a un personaje de Jorge Luis Borges, que “se manejaba con fluidez e ignorancia en diversas lenguas”.

Este comportamiento puede parecer lógico, si tenemos en cuenta la mentalidad de los jóvenes, pero no es razonable. Éstos no se dan cuenta ni quieren enterarse de que lo importante es formarse y aprender; aprender a aprender; fajarse con el estudio; invertir tiempo, energía, esfuerzo, dedicación, sudor y lágrimas en su formación. “Ni casas ni coches ni… invierta en usted mismo, en aprender”, aconseja Joichi Ito.

Por eso, se puede afirmar que muchos de los mal llamados JASP actuales se parecen más a cigarras jaraneras que a hormigas hacendosas; y que padecen el síndrome de Oblómov, personaje de una novela de Goncharov, prototipo de personaje gandul, dedicado a pensar en las musarañas y en el dolce far niente.

Manuel I. Cabezas González es profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona

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7 Comments en “¿La generación JASP?”

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  1. Mariacruz - Martes, 5 de junio de 2012 a las 17:25

    Los jóvenes son en mayoría conscientes de que sin estudios y preparación, mal se puede aspirar a buenos puestos ( aunque estos falten en la cantidad que se necesitan ).
    Pero sin adecuada preparación, el empleo en algo que les ilusione, es todavía más difícil.

    La historia de la cigarra y la hormiga, es siempre adecuada.
    Yo decidí ser modelo ” hormiguita ” y no me he arrepentido nunca.Se lo recomiendo a los que no tienen más capital que su cabeza, sus manos y su voluntad.Si se quiere, se llega.

    Resumiendo:Yo trabajé y estudié para sacar mi carrera.Y me siento orgullosa de ello.Me ha servido para mí y para los demás.

  2. Romualdo - Martes, 5 de junio de 2012 a las 21:49

    Yo creo que efectivamente tenemos la generación de españoles más preparada de la historia. Eso no significa ni que no haya fracaso escolar ni que la preparación de las personas se adecúe a lo que la sociedad demanda que en definitiva es a lo que apunta el artículo del señor Cabezas.

    Porque en ningún momento de la historia de España hemos tenido tantos titulados universitarios, doctores, licenciados en escuelas de idiomas y técnicos de formación profesional.

    En otros tiempos, careciendo de los porcentajes actuales de titulados lo que teníamos era: analfabetos en un alto porcentaje, semianalfabetos en otro altísimo porcentaje, escolarizados en la escuela primaria hasta los catorce años en otro altísimo porcentaje¿Y qué nos quedaba? Pues una mayoría “aprendiendo un oficio en el puesto de trabajo” donde entraron como aprendices con sueldo de aprendiz y responsabilidad de persona mayor y donde muchas veces tardaban años en aprender lo que se puede aprender en un año dado que se tiraban los años de aprendizaje barriendo el taller, dando las herramientas y llevándoselas al oficial o archivando papeles, cobrando recibos y haciendo recados en una oficina. Yo soy de esa generación.

    Los otros, los que pudieron o mal pudiendo quisieron estudiar, porque muchos no podían, eran ese porcentaje de oficiales y maestros industriales, escaso sobre el total de población en edad de estudiar y de titulados universitarios, mucho más escaso aun. Así eran antes las cosas en España.

    El desplazamiento del campo a la ciudad debido a la mecanización de los años sesenta cambió las cosas y empezamos a ver titulados universitarios en porcentajes impensables en otro tiempo, también técnicos de formación profesional.

    Ahora las cosas son muy mejorables pero tenemos que reconocer que estamos mejor que nunca. Si no se titula en la ESO es por una gran responsabilidad de alumnos y padres, por carencias de tipo familiar no precisamente económicas, por falsos modelos de éxito transmitidos por los medios de comunicación, por la delincuencia que en forma de tráfico de drogas está presente en los centros educativos, por el uso y abuso del alcohol, por la falta de autoridad y prestigio de los profesores de Primaria y Medias, que no de preparación. Por falta de apoyos y estímulos por arriba y por abajo.

    Creo que no se debe volver a una educación elitista donde el que pueda pagar unas tasas elevadísimas de matrícula, y me refiero a la primera matrícula, estudie. Donde al repetidor le suponga una tasa tan elevada la asignatura o asignaturas que le haga desistir. Porque volvemos a la discriminación del que puede pagarse todas las repeticiones que hagan falta y el que no puede permitirse ni que se le atragante una asignatura.

    Es decir, volver a que estudie el rico y, en su caso, el que “valga”. Y lo de las becas para estos últimos ya veremos. Esto empobrece a nuestro país. Y si es verdad que se están teniendo que marchar fuera el fracaso será de una sociedad que no es capaz de aprovechar su talento que es demandado por otras sociedades,con lo que su preparación está fuera de duda.

    Su salida de España entra dentro de la formación y la experiencia que, desgraciadamente, en el mayor de los casos rentabilizarán fuera de por vida.

    Es un problema complejo pero en modo alguno deja de ser verdad lo de la generación más preparada de la historia de España, siendo también totalmente cierto que es muy mejorable la situación.

    Y puede que los recortes, incluso en educación sean imprescindibles, hay mucho material infrautilizado en institutos y universidades, pero en modo alguno lo son en las tasas de matriculación académicas. Me parece una injusticia a favor de los mejor posicionados económicamente.

  3. Ciudadano Sinmitos - Miércoles, 6 de junio de 2012 a las 00:25

    Interesante artículo. La educación ha sido siempre un problema en este país. No hace mucho tiempo, a la Iglesia y a los poderosos les interesaba que la población que controlaban no aprendiera mucho, especialmente si eran de clase trabajadora o mujeres. En el siglo 21 la sociedad que falle en educación no es competitiva ni irá muy lejos. Está muy claro que en el Estado Autonómico español son necesarias profundas reformas para que funcione de forma eficiente. La de la Educación Pública es prioritaria.

  4. Libre - Jueves, 7 de junio de 2012 a las 08:47

    Interesante artículo, creo también que tenemos a gente preparada y otra mucha, quizás más, mal preparada. Es verdad que el hedonismo descontrolado hace mucho daño a la juventud.

    En los 50 y 60 los escolares aprendían, el problema estaba en lo que aprendían, pero aprendían. Ahora ocurre al revés.

  5. Nini - Sábado, 9 de junio de 2012 a las 10:00

    MariCruz, qué estudios tienes de que tanto presumes? Por lo más sagrado, no vendas motos averiadas.

  6. Los Transeúntes - Lunes, 18 de junio de 2012 a las 19:11

    http://www.youtube.com/watch?v=cTPs-HuJjZY

    Un tema dedicado con cariño a la Generación JASP.

  7. Christian - Jueves, 11 de julio de 2013 a las 14:01

    Señor Cabezas, se equivoca usted desde el principio porque se refiere a los estudiantes de ESO y los miembros de la Generación JASP estudiamos BUP, somos los nacidos en los primeros años 70, los hijos de la Transición, los que disfrutamos de la docencia de jóvenes profesores liberales cargados de ilusión e ideas. A los que usted se refiere se les llama NINI.

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