Opinión

La independencia es mentira

‘Cuando Mas, Mascarell, Oriol Pujol, o su mismo padre, insinúen -normalmente con medias palabras- que nos vamos a hacer independientes, piensen a) que hay algo que quieren ocultar o que no se note: efecto trilero, b) que no se juegan realmente nada, c) que lo hacen como estrategia de ‘acollonimiento’ del contrario, y d) que se merecen una pedorreta por respuesta’.

Jesús Royo
Martes, 24 de julio de 2012 | 09:53

Que no. Que lo de Cataluña o Euskadi como nuevos estados independientes de Europa no cuela, que no va a ser, porque lo que no pué ser no pué ser: y además, es imposible, como dijo el Guerra torero. O sea, dejen de molestar, por favor. O si quieren autoengañarse, engáñense con algo más divertido, o como mínimo que no suponga una paliza para sus convecinos.

Esta podría ser la conclusión del artículo. Pero vayamos por partes. El pasado martes, en la conferencia -espléndida- de Félix de la Fuente en Ágora Socialista, alguien hizo una pregunta sobre viabilidad de la independencia de Cataluña dentro de la Unión Europea. Félix de la Fuente fue funcionario en Estrasburgo, jefe durante años de la sección española de traductores del Parlamentum. Por tanto, conoce el paño. Su respuesta fue tajante: ninguna. Porque para admitir a Cataluña como miembro de la UE se necesitaría la unanimidad de los estados miembros. Y suponiendo, que ya es suponer, que España avalara la candidatura catalana, quien la iba a vetar es Francia: con total seguridad. Recuerden el pas d’histoires, messieurs, pas d’histoires con que fueron recibidas por Clemenceau las demandas de autonomía de los catalanes que se personaron en el Pacto de Versalles hace casi un siglo.

Lo bueno viene ahora. Un contertulio explicó su experiencia personal en Bruselas. Asistían a una reunión de las Regiones de Europa. En la comida coincidió con el eurodiputado convergente Ramon Tremosa. Le preguntó si iba a plantear el horizonte de independencia de Cataluña. La respuesta del eurodiputado: “Aquí conocen la realidad, y saben que eso es imposible”. Entonces lo vi claro: precisamente por eso, porque es imposible, insisten tanto en la independencia. ¡Oh paradoja! El independentismo funciona porque y en la medida en que la independencia es imposible.

El independentismo, ya lo he dicho en otros escritos, no pretende la independencia: lo que pretende en realidad es… el independentismo. Es un brindis al sol, un órdago sin cartas, es como la amenaza del fanfarrón del soneto de Cervantes, que ‘caló el chapeo, requirió la espada / miró al soslayo, fuese, y no hubo nada’. Cuando Mas, Mascarell, Oriol Pujol, o su mismo padre, insinúen -normalmente con medias palabras- que nos vamos a hacer independientes, piensen a) que hay algo que quieren ocultar o que no se note: efecto trilero, b) que no se juegan realmente nada, c) que lo hacen como estrategia de acollonimiento del contrario, y d) que se merecen una pedorreta por respuesta.

Porque eso sí: hablan tanto de la independencia, y con tanta pasión -hasta parece que se lo crean-, que merecerían que se realizara. Que un día España les dijera “vale, lo entendemos, a fuer de demócratas no podemos reteneros contra vuestra voluntad, esto no es una cárcel de pueblos como decís, sino un estado de ciudadanos libres, etcétera”, y que propusiera un tratado de separación pacífica. Me imagino a los independentistas más conspicuos “òstia, no fotem! ¡No hay que tomárselo al pie de la letra! Es que los españoles os lo tomáis todo a la tremenda, ¿eh? Hablemos, parlem-ne!“.

Lo bonito del independentismo es que ha creado un mito, un lenguaje, casi un género literario. Y una industria, entre banderas, bufandas y pongos diversos, casi como el propio Barça. Y frases. Hay en el independentismo raudales de literatura: normalmente no se cita la palabra independencia, como si fuera tabú o el nombre de Yahvé. Lo cual estimula las fórmulas oblicuas, imaginativas, y que todo el mundo entiende: el derecho a decidir, cambiar de domicilio, buscarse la vida por otros derroteros, entrar en un terreno desconocido, llegar a Ítaca. Tiene mérito, sin duda. Aunque fuera solo como juguete para desarrollar las neuronas, sostengo que el independentismo debería gozar de protección.

Otra cosa son los pobrecitos que se lo creen todo de pe a pa, que los hay, hay gente pa tó. Hay quien piensa, como el notario Juan José Lòpez Burniol, que estamos en un fin de ciclo, una de las pocas bisagras de la historia. Otros, que la Cataluña independiente es cosa de pocos años, quizá de meses, porque “el tren de la historia pasa por delante nuestro”, dicen. Toda esta gente, el día que vean que los billetes para Ítaca son falsos, que no hay Ítaca ni barco, ¿podrán reclamar responsabilidades, daños y perjuicios? Tantas toneladas de frustración de tanta gente, ¿no se las comerá nadie? ¿Y si pasa algo irreparable, que a algún loco se le crucen los cables y la líe? ¿Alguien ha pensado en sacarnos una póliza colectiva de seguro para ese caso? Me pregunto qué habremos hecho mal los catalanes para tener una clase dirigente de perfil tan bajo.

Creo sinceramente que nos merecemos algo mejor: mejores pensadores, mejores políticos, mejores periodistas. O como mínimo, honestos. Y si no saben más, que pleguen, como solemos decir: fuera. O, como decía Tarradellas a los psuqueros: “Que cardin més“.

Jesús Royo es catedrático de Instituto de Lengua catalana y licenciado en Filosofía

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56 Comments en “La independencia es mentira”

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  1. JoanEtorri - Lunes, 30 de julio de 2012 a las 12:48

    No pot estar vosté més equivocat!
    Tingui per segur que ens ho creiem -això de la independència- i que no recularem mai.
    No ens agrada estar amb vostes, espanyols.
    No ens sentim espanyols. No volem ser-ho. Deixeu-nos marxar. Tots estarem millor.

    Nosaltres volem la independència!!!
    Guk independentzia nahi dugu!!!

  2. Fuera taifas - Lunes, 6 de agosto de 2012 a las 20:45

    Este invento monstruoso del tinglaado autonómico está provocando la ruina irreversible de nuestra patria, ESPAÑA, con una legión de políticos parasitarios, enquistados en esas estructuras de gobierno medievales, de las que no están dispuestos a salir si no es por la fuerza. La única solución, Rajoy, -y sois todos muy conscientes de ello-, pasa por eliminar de un plumazo TODAS las autonomías y mandar a los políticos que las parasitan a guardar turno en las oficinas del INEM.

  3. nieru - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 16:24

    Para mi que hagan lo que quieran. Si quieren independizarse que lo hagan. Al final va a parecer que no podemos vivir sin ellos???. Pues si podemos, España es autosuficiente y no quiere a nadie que no quiera estar. Que no se vayan, mejor los echamos

  4. nieru - Lunes, 10 de septiembre de 2012 a las 16:26

    Vamos ha hacer también nosotros una votación: ¿queremos que se vayan los catalanes?

  5. Independentistes Mafiosos - Viernes, 14 de septiembre de 2012 a las 09:45

    Ni Francia, ni Italia, Ni Rino Unido ni Bélgica apoyarían la entrada de Cataluña en la UE. No van a dejar que se cree un precedente que luego se les pueda contagiar a ellos.

  6. PEDRO - Sábado, 27 de julio de 2013 a las 15:51

    OS REGALO UN PASAPORTE CATALÁN EXTRACOMUNITARIO. QUIERO SER TRATADO EN EUROPA COMO UN ESPAÑOL O UN FRANCÉS, NO COMO UN TURCO O UN MARROQUÍ. ¿ESE ES VUESTRO MARAVILLOSO PROYECTO PARA CATALUÑA? UNA INDEPENDENCIA QUE NOS APARTA DE LA UNIÓN EUROPEA.
    ¿INDEPENDENCIA? NO, GRACIAS.

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