Cataluña

ICV apuesta definitivamente por un ‘Estado propio’ para Cataluña y plantea defender el sí en un referendo

La resolución a favor del ‘Estado propio’ es la que más debate suscita en la formación ecosocialista de las 27 aprobadas y la que más votos en contra cosecha. Herrera y Camats son elegidos nuevos coordinadores.

Agencias / Redacción
Domingo, 21 de abril de 2013 | 14:48

La X Asamblea de ICV -formación política que se presenta en las elecciones en coalición con Izquierda Unida- ha aprobado este domingo, con once votos en contra y 43 abstenciones (de un total de más de 600 delegados), la propuesta de resolución sobre ‘el Estado propio’ para Cataluña dentro de la ponencia política, eliminando cualquier duda al respecto.

ICV ha decidido apostar claramente por la creación de un Estado para Cataluña, pero, sin embargo, ha dejado abierta la puerta a que este supuesto nuevo Estado se enmarque en ‘el Estado español’ o en la Unión Europea, ‘federado, confederado o independiente’. En este sentido, la ponencia política ha recogido que, si se lleva a cabo un supuesto referendo secesionista, se consultará a las bases (militancia y ‘amigos’) ‘la recomendación del voto’ que se propondrá al electorado, que en ningún caso será el de mantener el actual statu quo.

La Asamblea de la formación ecosocialista sí ha modificado la idea que hasta ahora defendía Joan Herrera. El nuevo coordinador abogaba por una pregunta, en caso de llevar a cabo el referendo, que incluyera una respuesta a favor de un modelo federal. Esta opción ha quedado descartada al aprobar que la pregunta ha de ser clara, es decir, con una respuesta de sí o no.

Sin oponerse a la independencia

Dolors Camats, coordinadora de ICV, durante la X Asamble ade la formación política (foto: ICV).

Dolors Camats, coordinadora de ICV, durante la X Asamble ade la formación política (foto: ICV).

La resolución a favor del ‘Estado propio’ ha sido la que más debate ha suscitado de las 27 que se han aprobado y la que más votos en contra ha cosechado. En la ponencia política, además, se ha apuntado que desde el punto de vista de ICV se ha roto el pacto constitucional y que, por lo tanto, ‘es el momento de plantear el conflicto con el Estado para rehacer el pacto sobre nuevas bases o, si no es posible, alcanzar la plena soberanía’ para Cataluña.

En este marco, ICV ha rechazado de entrada oponerse a ‘la posibilidad de la independencia’, ya que ‘mucha gente, incluso proveniente del federalismo ve como posible o necesaria ante el rechazo del Estado a atender las demandas catalanas y la negativa a cualquier encaje de Cataluña en el Estado que no pase por el actual marco constitucional’.

Además, el texto aprobado urge a constituir cuanto antes la comisión del Parlamento autonómico y el pacto por el derecho a decidir, así como crear un grupo de trabajo interno en ICV para que prepare las propuestas que los representantes ecosocialistas defenderán en ambos foros, entre ellos una propuesta de pregunta.

Al margen de la ponencia sobre ‘el Estado propio’ se han aprobado otras entre las que destacan la que reclama la recuperación de la gestión pública del agua y, por tanto, la anulación definitiva de la privatización de la empresa Aguas Ter-Llobregat, la que pide soluciones para los afectados por las participaciones preferentes y la que reclama un mejor transporte público de calidad.

Tándem Herrera-Camats

Este sábado los presentes en el X Asamblea de ICV han escogido a Herrera y Dolors Camats como coordinadores nacionales, tal y como estaba previsto, ya que eran los únicos candidatos, y en sustitución del hasta ahora presidente, Joan Saura, actual senador. Josep Vendrell, diputado autonómico, ha sido elegido como nuevo secretario general de la formación.

Herrera y Camats dirigirán el partido tras recibir el 80,8% de los votos emitidos por los delegados (con un 7,5% de los votos en contra), el mismo porcentaje que ha recibido como respaldo la nueva Comisión Ejecutiva de ICV. Por su parte, el Consejo Nacional ha sido elegido por el 87,5% de los votos de los representantes en la X Asamblea.

La diputada autonómica y nueva coordinadora ha justificado la reducción del número de miembros tanto en la Comisión Ejecutiva como en el Consejo Nacional para agilizar su funcionamiento. El segundo ha pasado de más de 250 personas a 198; y el primero de 66 a 50 miembros.

Además, se ha formado un Núcleo Coordinador de 18 personas: además de Herrera y Camats, formado por Noemí Ayguasenosa, Cristina Bigordà, Núria Buenaventura, Santi Cayuela, David Cid, Joan Coscubiela, Maria Freixanet, Ricard Gomà, Hortènsia Grau, Lluís Moreno, Laia Ortiz, Marc Rius, Lluís Tejedor, Josep Vendrell, Marc Vidal y Sara Vilà.

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36 Comments en “ICV apuesta definitivamente por un ‘Estado propio’ para Cataluña y plantea defender el sí en un referendo”

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  1. dani - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 15:32

    Les va a votar su padre…ahora tan clarito que lonhan dicho…tres votos menos por mi familia.

  2. Gava - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 15:51

    La gente de izquierdas no independentista en esta región a quién puede votar?? Se quedan sin opciones, lo más cercano que veo es Ciutadans.

  3. desconcierto total - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 16:22

    Lo que me resulta incomprensible es que un partido que se supone (?) de izquierdas, que eran o son o han sido comunistas, cercanos o al menos más afines a posturas socialistas de igualdad, etc….. defiendan posturas nacionalistas como lógicamente hace un partido nacionalista de derechas como CIU. De verdad que no los entiendo desde hace ya años. ¿Qué son?
    ¿Esto es la izquierda? ¿Pero son nacionalistas si o no?
    Pues nada a perder votos..

  4. Joan - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 16:32

    Ja em vaig donar de baixa d’EUiA fa uns mesos per la deriva sobiranista del partit. Vaig encertar en la meva decisió, així es podreixin per a tota la vida, són una deshonra per a l’esquerra.

  5. asw231 - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 18:04

    Algunos siguen soñando con que ser de izquierdas implica no ser secesionista, pero la realidad les desmiente: CUP, ERC, Bildu, BNG, ahora ICV, está la ambigüedad del PSOE,… por no hablar de la ETA, una organización marxista-leninista. Seguid soñando y os pasará como a Chamberlain con Hitler. “Entre el deshonor y la guerra, habéis elegido el deshonor. Ahora tenéis el deshonor… y además tendréis la guerra”. Eso lo dijo Churchill, que no era de izquierdas.

  6. Ernesto - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 19:12

    El Gobern de Artur Mas se salta las leyes democráticas, impone, oprime, excluye y arrincona a los que no son sumisos al régimen. Dictadura. Los comunistas que tanto “lucharon” por la libertad durante el franquismo se ponen del lado de los dictadores.
    La negativa a cualquier encaje de Cataluña en el Estado que no pase por el actual marco constitucional responde al sistema democrático adoptado en España tras la dictadura y las leyes que ordenan dicho sistema. ¿Quieren otro sistema? ¿Quieren una dictadura? ¿Quieren el derecho a saltarse las leyes? ¿Anarquía? ¿No han jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución? ¿No cobran por ello? ¿Esta es la democracia que querían? ¿Quieren otra? ¿La venezolana? ¿Qué es lo que quieren los comunistas?

  7. Ciudadano Sinmitos - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 20:36

    ¿Alguien esperaba de ICV otra cosa que una iniciativa contraria a los intereses de los ciudadanos de la Cataluña real del siglo 21? El PSUC vivo, escondido bajo la verdura, se alimenta de su adobada memoria histórica de los años 30 y del antifranquismo, no entiende del presente. Intuyen que tal vez les conviene seguir los pasos de ERC y CUP para formar, en el Estat Propi Identitari, una coalición de gobierno como aquella de Saura con Carod y Montilla, que tan buenos pesebres proporcionó. Un desastre, no se dan cuenta que el CIUDADANISMO no identitario avanza para desbaratarlo, plantando cara al NACIONALISMO identitario, al SOCIALISMO identitario y también al ROJOVERDISMO identitario.

  8. spagnoletto - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 21:05

    Menuda OSTIA que se van a meter. Deberían fijarse en lo que le está pasando al PSC. Pero supongo que nadie escarmienta en cabeza ajena.

  9. senstez - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 22:31

    Si eres de izquierdas, ni votes al PSC ni votes a IC. Tienen la fachada de izquierdas pero el fondo es de derechas. Se necesita una opción de izquierdas que no sea nacionalista y mientras tanto, C’s es lo más progresista.
    Salud.

  10. senstez - Domingo, 21 de abril de 2013 a las 22:35

    Por cierto, ¿dónde está IU? callados como putas oprque saben que es indefendible pero prefieren seguir tragando porque no tienen ningún principio y sol oles importa ir contra el PP para aparentar que son de izquierdas, pero mucho me temo que se les va a acabar el enorme engaño que llevan haciendo durante mucho tiempo.
    Salud.

  11. felix - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 01:39

    Es que son tan progres estos. No hay mas que ver el talante del Herrera una figura anodina sin poder carismático pues cuando habla es un personajillo aburrido que no dice nada original ni interesante. Todo él es una repeticion de manual que tiene aprendido como todos los de la vieja izquierda incluida IU. Pero para mi el problema real es el pueblo catalán que hace la función de tonto útil para todo. Ciudadanos y UpD son los unicos partidos que defienden la legalidad pues el PP parece mentira la poca valentía que tienen sus politicos para poner a los nacionalistas en vereda. Aleix Vidal Cuadra debería volver a Cataluña que cuando Pujol pacto con Aznar para quitarselo de en medio, fue una conjura de lo mas cobarde.

  12. Erasmus - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 02:46

    DESPISTE ECOCOMUNISTA

    La ICV de Herrera continúa ‘recomunistizándose’, haciendo un movimiento contrario a la ‘descomunistización’ que siguió ICV con Ribó y Saura en las décadas 1990 y 2000 en paralelo con los comunistas italianos. Hoy los antiguos comunistas italianos son socialdemócratas de la clase más moderada dentro del PD, mientras que los que los que en Cataluña mataron al PSUC (imitando a los italianos que mataron al PCI tras la caída del ‘muro de Berlín’ y el derrumbe de la Unión Soviética en 1989) se recomunistizan y se hacen cada vez más dignos socios de la anacrónica fuerza comunista IU de Cayo Lara que nunca mató al PCE sino que lo lleva dentro. Naturalmente estos ‘ecomunistas’ son cada día más abertzales, con lo que hacen méritos crecientes para figurar como el 4º miembro de la familia nacionalista catalana (formada por CiU, ERC y CUP).

    Solo hay dos fuerzas solventes de izquierda moderada en Cataluña situadas en el campo constitucionalista: los socialdemócratas del PSC (que articula una relación con el PSOE siguiendo el modelo bávaro de la relación de CDU y CSU), 2ª fuerza catalana en votos detrás de CiU, y los progresistas (no socialistas) de ‘Ciutadans’.

  13. anto33 - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 04:38

    Totalmente de acuerdo con Joan y sensatez.A éstos ya se les ha caído la careta.

  14. Antoni - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 06:09

    Els catalans d’esquerres no hem de caure en el parany d’ICV. Ara per ara no tenim una alternativa real d’esquerres. En tot cas, tirem de C’s per a que sigui un partit més d’esquerres.

  15. Alberto - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 12:06

    Para votar a partidos de izquierdas separatistas ya están ERC y las CUP, hay que ser unos analfabetos funcionales para apostar por el secesionismo.

    Me veo volar los escaños que ICV sacó el pasado 25-N en Tarragona, Lérida y Gerona y alguno de los de Barcelona.

    Y a Ciudadanos sumando nuevos escaños debido a la escenificación del separatismo de ICV, en Gerona basta que Ciudadanos suba del 5 % y baje un poco ICV para que Ciudadanos gane el escaño y lo pìerda ICV y en Gerona ICV le ha regalado su escaño a la CUP, un punto de voto arriba un punto abajo para votar a un partido separatista comunista de izquierdas muchos elegirán al original las CUP antes que a la fotocopia ICV.

  16. Tasio - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 13:07

    Nunca mejor dicho son “LOS MANPORREROS DEL RÉGIMEN”. Ahora soy independentista, después no, pero veremos, todo depende de quien vaya a gobernar y quien me dé más. Este partido es una vergüenza. No tienen ideología y se autodefinen como NACIONALSOCIALISTAS, o sea la misma definición que los hitlerianos. Qué pena, me arrepiento de haberlos votado cuando estaba en el PSUC. Son unos traidores a la causa obrera.

  17. Lehman Sisters - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 13:16

    Estos tienen de verdes lo que yo de comunista , llevan montando las estructuras del Estado separatista mucho antes que Artur Mas y acudiendo a marchas pro-etarras mucho antes de que CIU se apoyara en la CUP para destrozar el Parlamento de la región catalana .

  18. Erasmus - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 13:32

    HAY 2 FUERZAS DE IZQUIERDA MODERADA NO NACIONALISTAS EN CATALUÑA: PSC Y ‘CIUTADANS’ POR ORDEN DE IMPORTANCIA ACTUAL

    En Cataluña hay 2 fuerzas de izquierda moderada no nacionalistas: por orden de importancia actual PSC (2ª fuerza catalana en votos actualmente) y ‘Ciutadans’ (la fuerza que más crece en Cataluña al haber triplicado sus diputados en las últimas elecciones autonómicas pasando de 3 a 9).

    Cuando se habla de fuerzas moderadas (o de centroizquierda) se excluye a las fuerzas extremistas, entre las cuales figura el hoy anacrónico comunismo en sus diversas variantes (ortodoxos, trotskistas, maoístas, etc.). La izquierda moderada es la izquierda de vocación mayoritaria, la que no tiene vocación de secta.

    El nacionalismo en Cataluña (representado conjuntamente por Mas y Durán Lleida de CiU, Junqueras de ERC y Fernández de CUP) se ha proclamado soberanista, lo que significa que tiene como objetivo la separación (secesión) de Cataluña de España, al margen de que sus diversos componentes lo expresen con mayor o menor estridencia (aunque ciertamente no hay ninguna diferencia en el tono soberanista de un Mas, o un Homs, y el de un Junqueras) o insistan más o menos en la urgencia del proceso y al margen de que tal objetivo sea o no realizable.

    PSC y ‘Ciutadans’ representan 2 espacios políticos diferentes, por tanto no se trata de que ‘Ciutadans’ tenga que sustituir al PSC como propugnan algunos foristas de este periódico que parecen más interesados en dañar el PSC que en ayudar a ‘Ciutadans’. No les veo defender con vibración o entusiasmo a ‘Ciutadans’, más me parecen de aquellos de los que dice el Evangelio ‘a los tibios los vomitaré de mi boca’. En cambio difaman con pasión al PSC tildándolo falsamente de nacionalista (propagar esa mentira es diferente de hacer al PSC merecidas críticas) cuando hoy nacionalista equivale a secesionista.

    El PSC es socialdemócrata, ‘Ciutadans‘ es progresista no socialista (no cree en el dogma socialista). Deben ser identificados diferenciadamente como ‘los socialdemócratas’ y ‘los progresistas’. En una reciente intervención en el Parlamento autonómico Rivera ha identificado el proyecto de la fuerza que lidera como ‘progresista’.

  19. Alberto - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 13:56

    Así empezó IU en Vascongadas y hoy IU no tiene ni un sólo escaño en el Parlamento vasco.

    A ICV sólo le falta ya para acabar de hundirse del todo apoyar a CiU en el gobierno de la Generalidad de Cataluña como hizo en Vascongadas apoyando al PNV.

  20. Lluis C - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 17:14

    Llegint els comentaris que feu l’espanyolam, he arrivat a la conclusió de que enlloc del món hi han partits d’esquerra. A Espanya tampoc…, ja que cap partit d’aquestes característiques, segons vosaltres pot defensar la seva nació, ja que si ho fa, és nacionalista….i per tant no pot ser esquerrà…
    Tots aquests que us autoanomaneu d’esquerres i no nacionalistes, m’agradaria veure, qué diriau si demà us diguessin que Espanya deixa d’existir…(pel motiu que fós…és igual). Intentariau “defensar” la patria? O no ho podriau fer, perque us convertiriau en “nacionalistes”?

  21. Ernesto - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 18:26

    Lluis c

    A defender España se le llama patriotismo. Lo que defienden los nacionalistes es provincianismo (consultar DRAE).

  22. Unamuno - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 19:22

    Viva la clase trabajadora en una España centralista, jacobina y fuerte… que asco!!!

  23. Lluis C - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:03

    Ernesto – Lunes, 22 de abril de 2013 a las 18:26
    A veure si ho entenc correctament.
    Quan un espanyol defensa espanya, és patriotisme-
    Quan un català defensa Catalunya, és nacionalisme-
    És això??

  24. Hornet - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:27

    Que solos os estais quedando y seguis sin daros cuenta. Pareceis la orquesta del Titánic, cuando querais daros cuenta ya no tendreis barco bajo vuestros pies.

  25. Ernesto - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:36

    Lluis C – Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:03

    Defensar Espanya se li diu patriotisme. El que defensen els independentistes és provincianisme (consultar DRAE).

  26. Hispán de Galias - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:51

    Erasmus, lo siento de verdad tener que discrepar de sus afirmaciones de que el PSC no es nacionalista, pues obras son amores y no buenas razones, a mi entender es un partido cuya cúpula dirigente está contaminada por las ideas traídas por algunos separatistas infiltrados o “topos” que de socialistas no tienen ná.
    La participación del PSC en los dos tripartitos, fueron una vergüenza y una traición a la clase trabajadora y a los humildes que confiaban en ese partido que asimilaban al PSOE, es decir un partido socialista demócrata y constitucionalista; sus intervenciones en la política de inmersión lingüística y el el nuevo estatuto son significativas de su deriva contaminada, y espero que la actual contestación en el seno del partido evolucione favorablemente, pero me temo que con el nuevo protocolo elaborado por Rubalcaba y Navarro la deriva secesionista se agrave.
    Así, auguro un auge importante de Ciudadanos alimentado por los socialistas de verdad, que no comulgan con los delirios de moda independentista, yo por el momento no volveré a votar al PSC, eso está claro, pero volvería a ser fiel a la social democracia si el PSOE, tuviera sus propios representantes en Cataluña.

  27. Hispán de Galias - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 21:12

    En cuanto a ICV, ¿ Qué pensar, Dios mío, de unos rojos escarlatas que han adoptado el color verde?
    En Física el color Verde (mezcla armónica de azul y amarillo) es el opuesto del Rojo, y juntos producen el color puro Blanco, es como sí dijéramos que son al mismo tiempo Falangistas y Papistas (azul y amarillo) y Bolcheviques (Rojo carmín) , o sea que son el todo y su contrario, lo cual es muy cómodo…. Así irán según el viento que sople y por dónde más calienta el Sol.
    Ni caso.

  28. LARRA - Lunes, 22 de abril de 2013 a las 23:46

    LOS VIEJOS COMUNISTAS NO SE LO CREEN DONDE ESTA EL INTERNACIONALISMO DEL PROLETARIADO ESTOS HACEN EL JUEGO SUCIO A LA DERECHA NACIONALISTA Y ESPAÑOLA

  29. Peter Griffin - Martes, 23 de abril de 2013 a las 06:55

    Una izquierda que pretenda limitar la solidaridad ínterterritorial no es izquierda. Así como tampoco lo es una que piense sólo en el devenir y bienestar de una parte del todo involucrado y no en el conjunto de ello. Como si no fuese a afectar al resto de España lo que sucede en Cataluña, ¿ no son semejantes a ellos ? ¿ Son menos ciudadanos con menos derechos? ¿ No son importantes? ¿ Qué ganan los otros? Este es el fallo del independentismo, no tener en cuenta a todas las partes. Y por eso fracasará. Lo que es de todos se ha de decidir y debatir entre todos.

  30. Lluis C - Martes, 23 de abril de 2013 a las 11:50

    Ernesto – Lunes, 22 de abril de 2013 a las 20:36
    Així, una cosa és patriotisme o no ho és, segons la extensió de la “patria”?.O com va això?.
    O és una cosa o altre segons bufi el vent? O segons als espanyols us interessi o no?
    A veure, tu que ho tens tant clar, ens podries il.luminar en aquest aspecte? Sempre va bé rebre les lliçons d’un mestre expert en la materia…

  31. Orgasmus - Martes, 23 de abril de 2013 a las 16:03

    Obvi Joan.. igual que a Espanya… o es que coneixes algun partit espanyol contrari a que Espanya tingui un estat propi… oi que no? doncs ja está…

  32. Tristan - Martes, 23 de abril de 2013 a las 18:19

    Porqué a la iglesia Catalana le va la torre de Babel y a la icv y psc lo nacional miniatura?
    Lo/a supranacional es un coñazo……….sencillo…no se puede mandar ni chupar con tanta competencia en la que te disuelves y pasas desapercibido…..uno mas.
    Y la cola del paro es para los otros.
    Y trabajar es para extraterrestres sin educar.

  33. anky - Martes, 23 de abril de 2013 a las 18:45

    CATALUÑA NUNCA FUE ESTADO INDEPENDIENTE.

    El estatuto de Cataluña contiene una afirmación que ha sido enarbolada durante décadas por los partidos nacionalistas, la de que Cataluña es una nación. La inclusión vino refrendada por José Luis Rodríguez Zapatero y por el PSOE, en un comportamiento sin precedentes. Semejante pronunciamiento (que colisiona frontalmente con el articulado de la Constitución) se sustenta no sobre la realidad de la Historia, sino sobre una mentira histórica de notables dimensiones. Y es que Cataluña jamás se consideró una nación, sino una parte más de una nación llamada España.

    En fecha tan tardía como 1893, Francesc Cambó inició la tarea de predicar el catalanismo por las tierras de Cataluña. Sería él mismo quien, en sus Memorias, describiría el ambiente con que se encontró.

    En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en el mi actuación (…) Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado (…) no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio (…) Aquél era un tiempo en el que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí.

    Las palabras de Cambó serían confirmadas por Josep Pla, que añadiría:

    Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado.

    Desde luego, no dejaba de ser una situación peculiar la descrita por los dos ilustres catalanes si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los postulados del nacionalismo, Cataluña es una nación oprimida por España. Por el contrario, lo que escribían sobre la situación de hace más de un siglo Cambó y Pla resulta lógico si se tiene en cuenta que, en términos reales y no míticos, fidedignos y no mentirosos, la historia de Cataluña y de los catalanes siempre ha sido la historia de España.

    Desde luego, los romanos –que crearon el término Hispania– siempre incluyeron en sus límites los territorios de la que, ya muy avanzada la Edad Media, sería Cataluña. No en vano Tarraco, la actual Tarragona, fue capital de una de esas Hispanias. Lo mismo sucedió cuando, deshecho el Imperio Romano, se estableció en la Península un dominio visigodo que cristalizaría en un reino de España.

    Significativo resulta, por ejemplo, que la primera capital de ese reino, con Ataúlfo, estuviera en Barcelona. Sabido es que muy pronto la capital, con lógica irrefutable, se trasladó al centro de la Península, y más concretamente a Toledo, pero a esas alturas los escritores visigóticos, con Isidoro de Sevilla a la cabeza, hablan de una nación llamada España cuyas raíces son romanas y cristianas y a la que han llegado recientemente los godos. Semejante visión no quebró –todo lo contrario– cuando la invasión islámica de 711 pulverizó el reino visigótico. El reino, no España, que se aprestó inmediatamente a la resistencia frente al invasor musulmán.

    En un intento de protegerse de un ataque islámico, los reyes francos se apoderaron de unos territorios situados al sur de los Pirineos, a los que denominaron Marca Hispánica (nombre, ciertamente revelador,) y a los que convirtieron en zona de salvaguarda. Sin embargo, de manera bien significativa, los monarcas francos fueron conscientes de que aquel territorio que siglos después sería Cataluña era ya entonces España.

    En abril de 815, poco después de la creación del condado de Barcelona como separación entre el reino de los francos y los musulmanes, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, promulgó un precepto destinado a la protección de los habitantes del condado de Barcelona y otros condados subalternos. En el texto se habla, literalmente, de los “españoles” Juan, Chintila y un largo etcétera, y, sobre todo, se dice algo enormemente interesante sobre los habitantes de lo que ahora denominamos Cataluña:

    Muchos españoles, no pudiendo soportar el yugo de los infieles y las crueldades que éstos ejercen sobre los cristianos, han abandonado todos sus bienes en aquel país y han venido a buscar asilo en nuestra Septimania o en aquella parte de España que nos obedece.

    En el documento –como era de esperar– no aparece la palabra “Cataluña” ni la palabra “catalanes” porque eran ideas aún inexistentes, pero sí se hace referencia a cómo esa zona territorial formaba parte de España y a que sus habitantes eran españoles.

    Hasta el año 1096 la familia de los condes de Barcelona –que seguían siendo vasallos del reino franco– fue de origen extranjero, y, con la excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid Campeador, los matrimonios siempre se contrajeron con mujeres procedentes de algún lugar situado al norte de los Pirineos.

    En el año 1137 un conde de Barcelona llamado Ramón Berenguer IV rompió con esa tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, y contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona –que ni era Cataluña, ni era una nación catalana, ni tenía pretensión de serlo– volvía a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que había estado a punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hacía como parte no de una confederación catalano-aragonesa, como dicen los nacionalistas, a pesar de que jamás aparece tal nombre en las fuentes históricas, sino como parte de la Corona de Aragón.

    Esa conciencia de que Cataluña era tan sólo una parte de España y no una nación independiente la encontramos también en los reyes que ejercieron sobre ella su soberanía. Citemos algunos ejemplos. Cuando, en 1271, Jaime I salió del Concilio de Lyon, tras haber ofrecido la cooperación de sus hombres y de su flota para emprender una cruzada, exclamó: “Barones, ya podemos marcharnos; hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España”. De la misma manera, cuando socorrió a Alfonso X de Castilla en la lucha contra los moros de Murcia, Jaime I sostuvo que lo hacía “para salvar a España”. De manera semejante, el rey Pedro III afirmó que había salvado el honor de España al acudir a Burdeos para batirse con Carlos de Anjou, manteniendo su palabra.

    Y si esto pensaban los monarcas que reinaban –entre otros territorios– sobre Cataluña, no otra cosa pensaban sus historiadores. En el siglo XIV, el catalán Ribera de Perpejá escribió la Crónica de Espanya, en la que señalaba precisamente cómo Cataluña era una parte de esa España despedazada por la invasión musulmana pero ansiosa de reunificación. Y el gran historiador catalán Ramón Muntaner reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, “d’una carn e d’una sang”.

    Nada de esto puede extrañar, si se tiene en cuenta que guerreros tan catalanes como los almogávares se lanzaban al combate gritando no Cataluña, sino “¡Aragón! ¡Aragón!”. ¿Hubieran podido gritar otra cosa, cuando Cataluña no era sino una parte de la Corona de Aragón y no una nación independiente?

    Por su parte, Bernat Desclot, un autor cuya lectura sería más que sobrada para desmontar la mayoría de las mentiras históricas del nacionalismo catalán, nos ha dejado referencias bien significativas. Por ejemplo, al mencionar la batalla de las Navas de Tolosa (1212) señaló, en su Crónica, que en dicho combate habían intervenido “los tres reyes de España, de los cuales uno fue el rey de Aragón”.

    De la misma manera, al narrar un viaje del conde de Barcelona a Alemania para entrevistarse con el emperador, Desclot relató que aquél se había presentado ante su majestad imperial diciendo: “Señor, yo soy un caballero de España”. Acto seguido, ese mismo conde de Barcelona había dicho a la emperatriz alemana: “Yo soy un conde de España al que llaman el conde de Barcelona”. No resulta extraño que el emperador, según nos cuenta el mismo Bernat Desclot, dijera a su séquito: “(…) han venido dos caballeros de España, de la tierra de Cataluña”.

    No cabe duda de que los catalanes medievales –mal que les pese a los nacionalistas– tenían las ideas muy claras, y éstas no eran formar parte de una nación independiente.

    Con esos antecedentes repetidos vez tras vez no puede sorprender que, durante los siglos siguientes, Cataluña y los catalanes se sintieran hondamente españoles. Como el resto de los españoles, participaron en la guerra civil de inicios del siglo XVIII, que algunos pretenden presentar falsamente como un conflicto independentista catalán, cuando fue un enfrentamiento dinástico. Defendían –con personajes como Casanova, convertido en icono nacionalista– no la independencia de la nación catalana, sino al pretendiente austriaco frente al borbónico.

    Como el resto de los españoles, los catalanes también resistieron al invasor francés en el Bruch y en el asedio de Gerona, y no deja de ser significativo que una de las heroínas españolas más famosas de la guerra de la independencia fuera la catalana Agustina de Aragón.

    Como el resto de los españoles, también los catalanes combatieron en Marruecos en 1859, a las órdenes de un general catalán llamado Prim, y desfilaron por las calles al sonido de Los voluntarios, una marcha militar que se interpretó entonces por primera vez.

    Como el resto de los españoles, los catalanes sufrieron también el desastre de 1898. Cuatro de los 33 últimos soldados de Filipinas fueron catalanes.

    Como el resto de los españoles, en suma, sufrieron las alegrías y tristezas de la historia de España, sin excluir la guerra civil de 1936, en cuyos dos bandos participaron. Nadie puede olvidar, por ejemplo, al Tercio de Montserrat, que, encuadrado en el ejército nacional, dejó su sangre, por ejemplo, en la batalla del Ebro.

    No puede extrañar que, como señalaba Cambó, no hubiera apenas catalanistas antes de él, o que, como dejó escrito Pla, los pocos que existían tuvieran fama de chalados. ¿Cómo iba nadie a creer en el nacionalismo con ese pasado histórico? A día de hoy, una mentira histórica tan monstruosa como la del nacionalismo pretende cerrar los ojos de los catalanes a la verdad. Para ello ha seguido la consigna de Prat de la Riba:

    Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes… Esta obra no la hizo el amor… sino el odio.

    Tristes son las palabras de Prat de la Riba, pero no pueden ser tachadas de falsas. Durante décadas, los nacionalistas han inoculado en sucesivas generaciones de Cataluña ese odio a España, una España a la que se ha pintado no como la madre común, sino como una opresora; no como el tronco que sustenta las diferentes ramas nacionales, sino como un árbol odioso y extraño.

    Además, los que han sembrado el odio se han empeñado en usurpar el nombre de Cataluña, como si fuera de su propiedad exclusiva, y se han permitido tachar de catalanófobos a los que no comparten los delirios del nacionalismo y tan sólo aspiran a que Cataluña sea una tierra en la que ni se asalte ni se agreda a los que no son nacionalistas; en la que la lengua catalana no sea barrera de separación sino instrumento de unión; en la que los padres puedan educar a sus hijos en su lengua madre, en la que no se vea al resto de España como enemigos sino como hermanos y en la que la ley sea la misma para todos, independientemente de que sean o no nacionalistas.

    Para impedir tan nobles metas, para implantar el nacionalismo en centenares de miles de corazones, el nacionalismo catalán ha tenido que recurrir al uso sistemático e ininterrumpido de la mentira, una mentira que, entre otras cosas, afirma que Cataluña es una nación.

  34. José de La Roda - Jueves, 25 de abril de 2013 a las 18:43

    ¿Y dónde queda aquello de:
    “Arriba, parias de la tierra,
    en pie famélica legión…
    El género humano
    es la Internacionaaaaallll”?.
    Pues no, para estos comunistas catalanistas el género humano parece ser el más retrógrado nacionalismo.
    Votantes catalanes, ya lo estáis viendo. El comunismo ahora es nacionalismo puro y duro.
    O sea, que los extremos se tocan… ,no muy lejos del bolsillo.

  35. Paubcn - Viernes, 26 de abril de 2013 a las 11:08

    Que un partit que es diu d,esquerres defensi la autodeterminació es de sentit comú,i que enfront de l,actitud anticatalana de l,estat espanyol defensi la independència també ho es.
    Per cert.internacionalisme no significa la submissió de les nacions petites a les grans,sino la igualtat entre totes,la cooperació desde la igualtat i la llibertat,i evidentment,el dret de totes a decidir lliurement el seu futur.
    Mes nacionalista es la conducta del que nega al poble català el dret a separar-se de l,estat espanyol que el que vol independitzar-s,en.

  36. Romualdo - Viernes, 26 de abril de 2013 a las 18:14

    Paubcn:

    Que la izquierda defienda el “derecho a mandar a hacer puñetas al resto de los compatriotas de la nación a la que se pertenece” en nombre de la historia, la cultura o la libertad cuando se es gobernado por una democracia cuyas leyes y Constitución se ajustan a los Derechos Humanos y han sido votadas por el pueblo o sus representantes es una auténtica ABERRACIÓN POLÍTICA.

    Y decir que el que lo combate es un anticatalán mayor aberración aun.

    Internacionalismo no es que los estados pequeños se sometan a los grandes ni que los grandes se subdividan en pequeños que atomicen y hagan ingobernable el mundo exigiendo por ejemplo que en la ONU se pueda hablar, no en las seis lenguas oficiales actuales, sino en las de las 6.000 que se hablan porque es perfectamente defendible según postulados nacionalistas totalmente retrógrados pero presentados como “lo último de lo progresista”, que a cada territorio en el que se hable una lengua le corresponda un estado propio.

    Y con ese mismo planteamiento si ya forman parte de otro Estado, por muy democrático que sea se pueden separar unilateralmente de él o decidir seguir perteneciendo al mismo. Y lo deciden los hablantes de esa lengua. Porque es SU futuro. En su brillante disertación no entra ni sospechar que también se trata del futuro del resto de los ciudadanos del Estado.

    Lo más nacionalista que hay es negar derechos a los demás. Y aquí el único que niega derechos al resto de los españoles es el nacionalismo catalán. No pueden ser educados en una de las dos lenguas oficiales y común a todos los españoles ni decidir sobre su futuro con o sin Cataluña.

    Una Cataluña sin España es lo mismo que una España sin Cataluña pero sobre eso y su futuro los muy demócratas nacionalistas catalanes niegan al resto de los españoles su derecho a pronunciarse sobre si su futuro lo quieren compartir con los Catalanes y que Cataluña forme parte de España.

    ¡Vivan los discursos inteligentes! ¡Vivan los derechos para mi pueblo, que por algún designio divino, puede imponer su voluntad a otros pueblos a quienes niego el derecho que reclamo para el mío!

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