Con la C y la N siempre a cuestas

23.08.2013 | 13:21
 

“Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política” (declaraciones de Federico García Lorca, en la última entrevista que concedió, en diario El Sol, apenas dos meses antes de su muerte).

Se quejaba amargamente el poeta granadino Federico García Lorca, “español integral”, hasta el extremo de odiar “al que es español por ser español nada más”; es decir y simplificando, rechazaba a los nacionalistas españoles, aquellos que al fin y a la postre no tuvieron empacho en provocar una Guerra Civil y en asesinarlo después.

Algo parecido es trasladable a la actualidad en la Cataluña donde el nacionalismo catalán se ha hecho claramente hegemónico: muchos catalanes lo son por ser catalanes nada más. También, siguiendo a Lorca, son dignos de odio.

Les daré un ejemplo. El periodista Llàtzer Moix, en un mesurado y meditado artículo, MNAC, hacía mención, hace un tiempo, al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ante la polémica desatada por el director del citado museo, Josep Serra, quien había llegado a manifestar que “con este nombre no se puede ir por el mundo”, añadiendo que estando el MNAC en Barcelona y siendo el nombre de la ciudad una marca de éxito global, convendría vincularlo a la denominación del museo.

Moix señalaba: ‘Puedo entender esa primera reacción de los nacionalistas airados. Para ellos, retirar o relegar términos como Nacional o Cataluña del acrónimo MNAC es tan grave como para un ferroviario levantar una vía o para un católico desafectar un templo. Equivale a ceder terreno. Entiendo esa reacción, sí. Pero no la comparto’. Evidentemente, yo tampoco. Sin embargo, nunca más se ha vuelto a oír hablar de la cuestión.

En la Cataluña actual, por ignorancia o por mala fe, muchos van con la N y la C demasiado a menudo a cuestas, anteponiéndolas a los principios, los derechos y las personas. No me cabe la más menor duda de que, llegado el caso –que se están empeñando a fondo en que llegue- y si fueran menester para sus intereses espurios, también provocarían un conflicto civil.

Soy pesimista y ya me preparo para lo peor, pero, como decía el propio Lorca en la entrevista referenciada inicialmente: “El optimismo es propio de las almas que tienen una sola dimensión; de las que no ven el torrente de lágrimas que nos rodea, producido por cosas que tienen remedio”. No seré el que tenga la osadía de contradecir al genio de Fuente Vaqueros.

1 comentario en “Con la C y la N siempre a cuestas”

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  1. Partisano - Lunes, 26 de agosto de 2013 a las 22:33

    Nacional-Catalanismo

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