Opinión

La hora de la política

‘La crítica a lo político, necesaria, no debe convertirse en una forma de destrucción de nuestro marco democrático. Prefiero que se equivoque una persona a la que he votado, que no que todo dependa (como pasa con algunas cuestiones) de unos señores -y señoras- a los que ni si quiera se les conoce el rostro’.

Nacho Corredor
Lunes, 25 de abril de 2011 | 10:37

Dice Antoni Gutiérrez-Rubí en su último libro, Filopolítica, que mientras los empresarios cada vez dedican más tiempo a la meditación -porque a medio plazo resulta una gran inversión en tiempo-, en la política pasa todo lo contrario. Una inquietud compartida por muchos. Gutiérrez-Rubí presenta una recopilación de amenos y rigurosos artículos de tal forma que queda reflejada la importancia de cambiar las dinámicas. No hay tiempo para meditar, ni para reflexionar. Y, ahora más que nunca, la política necesita de filosofía y de ideas; de reflexión y de meditación.

De hecho, para ilustrarlo, recuerdo dos conversaciones que he tenido en los últimos meses. La primera, durante una comida, con el líder de un partido político: “Si te parece, lo hablamos con más calma después del 22 de mayo, que ahora, vamos fatal de tiempo”, venía a decir. La segunda, en un ambiente similar, poco después de las elecciones autonómicas con otro protagonista de la vida pública: “Estamos muy contentos con el trabajo que hemos hecho, pero no tenemos tiempo para pensar“. Si conectamos ambas frases, si ponemos en el mismo escenario -en el Congreso, por ejemplo- a sus dos autores, tenemos el ejemplo paradigmático de lo que denuncia Gutiérrez-Rubí.

La agenda, en ocasiones marcada por los medios de comunicación, impide la posibilidad de reflexionar, meditar, pararse a pensar. ¡Es dramático! ‘El descrédito de la política y de los políticos tiene que ver con el deteriorio del lenguaje político. Dime cómo hablas y te diré quién (y cómo) eres. Deberíamos relajarnos, sí; pero para pensar mejor y ver si hay algo en el interior que valga la pena. Y, solo entonces, abrir la boca’, escribe Gutiérrez-Rubí.

Reflexión y espiritualidad

Encuentro un tercer ejemplo que conecta con lo anterior. Se trata de otra conversación con otra de las caras de la política autonómica catalana, ya hace un tiempo. Mi acompañante le venía a recriminar que dieran ruedas de prensa minutos después de que el adversario propusiera el objeto de crítica. “Sí, pero no sé si la culpa es nuestra, o de los medios de comunicación. Que me pregunten por los presupuestos media hora después de que los tenga en la mano. Todos somos responsables”, decía.

Ni hay tiempo para pensar -porque los partidos, en ocasiones, olvidan que la gestión se basa no en ideologías (cada vez más denostadas) y sí en ideas que hay que reformular-, ni hay voluntad para ello. ‘Durante el verano, algunos líderes políticos han recomendado a sus adversarios que “se relajen” o “se retiren a un monasterio”. La sugerencia, si reflejara una reivindicación sincera e incluyente de la política meditada, sería un cambio notable que deberíamos aplaudir. Pero dicha con un cierto desdén y como una invectiva refleja un prejuicio sobre el valor del retiro y de la relajación en la vida pública’, cuenta Gutiérrez-Rubí en otro momento del libro. E insiste en la importancia de la espiritualidad (disociándola de su posible dimensión religiosa) y de la necesidad de repensar, especialmente desde la izquierda, cómo articular un discurso que vaya más allá de dos titulares. Los laboratorios de ideas, en tiempos como este, son aún más necesarios, si cabe.

Ser crítico, pero no ser antisistema

Pero lo que pasa en la política tampoco dista tanto de lo que pasa en nuestras vidas. ¡Qué tranquilo viviría si todas mis relaciones personales se basaran en el díálogo, la meditación permanente, la reflexión! Hace ya un tiempo que intento enmarcar mi día a día en esos parámetros, pero no depende solo de mi. Lo cual, de alguna manera, viene a ilustrar que la vida de los políticos tampoco dista tanto de la de la mayoría de sus votantes. No es cierto, aunque, en ocasiones, pueda parecer así, que un político viva tan alejado de la realidad. Es más, creo que, también ahora más que nunca, es necesario reivindicar el papel de la política como elemento para articular y liderar una sociedad. Que no haya buenos líderes políticos en nuestro país (como dicen Miquel Roca o Felipe González en un reciente libro), no significa que no pueda haberlos y que no sean necesarios.

La crítica a lo político, necesaria, no debe convertirse en una forma de destrucción de nuestro marco democrático. Prefiero que se equivoque una persona a la que he votado, que no que todo dependa (como pasa con algunas cuestiones) de unos señores -y señoras- a los que ni si quiera se les conoce el rostro.

Nacho Corredor es presidente del centro de reflexión DEBA-T

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9 comentarios en “La hora de la política”

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  1. Yo - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 11:22

    Desgraciadamente, el señor Corredor está enfermo de soberanismo y, como suele pasar, utiliza esa reflexión para tratar de convencernos a nosotros y al resto de los españoles de las bondades de la independencia catalana. Considera que España es muy plural, pero Cataluña es uniforme, por lo que España debe reconocer esa diversidad (aunque ya la tenga perfectamente reconocida), pero a Cataluña no le hace innguna falta (y de ahí el monolingüismo). Deba’t sirve para lo que sirve y para ello sería bueno leer el blog del señor corredor:
    http://www.nachocorredor.info

  2. elemental querido watson - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 13:41

    Buen articulo.

    Lo raro, es que el anterior fuera precisamente una muestra antagonica de lo que reflexionas en este.

    Todavia me pregunto, donde viste la luz para decir que te dirigías a “no catalanes en castellano y a favor de la independencia”. Como te dije. A mi, lo que defiendas como opcion politica me da lo mismo. Para gustos los colores. Otra cosa, es que te inventaras que te dirigias a “no” catalanes.

    A llegado un momento, en el que parece que para poder “ser” catalan, se ha de defender una idea politica en concreto. Si no lo haces, es porque “eres” otra cosa.

    Medite pues, señor corredor. Siempre viene bien.

  3. Jorge Luis - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 14:03

    No veo a Nacho Corredor enfermo, y menos de soberanismo. Leo a un periodista con iniciativa e inquietudes con un futuro prometedor si no se tuerce el presente y es capaz de terminar su carrera y todas las cosas que empieza. Tiene un buen dominio de las dos lenguas de uso en Cataluña, y su juventud le obliga a buscar algo que pronto sabrá encontrar.

  4. Paco - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 15:34

    Felicito a ‘lavozdebarcelona.com’ por haber puesto en pie el único diario de matriz catalana no oficialista. El único disidente de la ‘voz única’ de la prensa catalana (la voz de CIU). Sin pluralismo mediático no hay verdadero pluralismo político.

  5. marti m - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 15:57

    Yo diría , nacho, que se acerca la hora de las grandes decisiones.
    Comparto bastantes cosas contigo.
    Y a “elemental querido watson”. Ser catalán o no serlo no debe suponerle más o menos derechos a los ciudadanos de Catalunya. Empecemos a usar los nombres con propiedad. Yo soy catalán. Tú eres castellano residiendo en Catalunya. ¿Cuál es el problema? ¿Que también has nacido en Catalunya pero tu patria sigue siendo Madrid-Sevilla? Pués háztelo mirar, o no?

  6. elemental querido watson - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 16:20

    marti m

    Veras, confundes 2 cosas. Una, son las descripciones de la realidad. Por ejemplo: el cielo normalmente es azul debido a la difusion rayleight. O, las hojas de los arboles son verdes debido a un componente en ellas que absorbe toda radiacion en el espectro del visible excepto la de longuitud asociada al color que definimos como verde.

    Eso, son descripciones.

    Lo que tu haces, es otra cosa muy distinta: tu, da igual que veas que el arbol es verde. Para ti, alguien que cree que esta por encima de los demas, el arbol es del color que te de la gana en funcion si te gusta o no te gusta.

    Te invito a releer lo que he dicho en mi anterior escrito. Fijate que casualidad, que el pez a picado. Acabas de describir precisamente el comportamiento que describia y que algunos catalanes usan.

    No has inventado nada nuevo por cierto. Franco lo hizo en su dia con aquellos que se le oponian.

    Por cierto, aplicate el cuento y usa los nombres con propiedad. No te confundas, tu no eres catalan. Tu eres un anticatalan que no acepta la realidad catalana y esta en contra de ella, llegando al esperpento de decidir quien es o deja de ser catalan. Los etnicistas como tu me dais asco.

  7. marti m - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 16:51

    “elemental querido watson”

    Tu puedes considerarte lo que te de la gana: Marciano , Murciano o Carcamal
    Que yo te considere catalán o no, es mi problema, y no el tuyo.
    Y eso no es ser etnicista. Para mi un catalán es el que siente catalunya como su patria. Y aquí no hay etnias, razas, colores, sabores, ni siquiera lenguas.

  8. Ciudadanista - Lunes, 25 de abril de 2011 a las 18:36

    Bla, bla, bla, qué piensen, qué mediten, qué reflexionen, que profundicen en la espiritualidad, bla, bla. Lo importante es conseguir tener buenas ideas y actuar para ponerlas en práctica. ¿Buenas para quién? En el caso de un político debería ser para todos los ciudadanos, no para él o su partido. Hay quien piensa, repiensa, reflexiona toda la vida, penetra en la espiritualidad y no hace más que barbaridades. Claro que hay que pensar, hombre, antes de hacer algo, pero no solo los políticos, también los médicos, carpinteros, abogados, ganaderos, taxistas, agricultores, autores de artículos para lvb, etc, etc.

  9. elemental querido watson - Martes, 26 de abril de 2011 a las 18:38

    marti m

    por una vez, estamos deacuerdo. El que tu pensamiento y tus palabras sean propias de individuos antidemocraticos, similares a los de epocas oscuras en tiempos casposos, no es mas que problema tuyo. Cada vez que hablas, te defines como el esperpento que eres.

    por cierto, repasa la el significado de etnicismo. Tambien se asocia a ideas casposas sobre lo nacional, y lo cultura. Mas o menos lo que vienes a hacer tu, o lo que hicieron los personajes mas nefastos en la historia mundial.

    das repugnancia ajena leerte.

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